CONSCIENCIA

MEDIACIÓN Y MEDITACIÓN
Esta semana hace un año que me entregaron la medalla al mérito profesional como Mediadora y no quiero dejar pasar la ocasión para agradecer dicho reconocimiento en mi primer artículo del blog de este año nuevo.
Seguramente te sorprenda que en las redes sociales de una abogada y mediadora, especializada en Derecho de Familia, hayan tantos post de autoconocimiento y, por ello, me gustaría darte mi visión.
Los que me conocéis sabéis que a raíz de sacarme el corsé que me pusieron para enderezar mi columna, de los 15 a los 19 años, sustituí la rehabilitación diaria por la práctica de yoga y meditación. Cuando a los 28 años cursé el primer Master en Soluciones alternativas al sistema judicial: Mediación y Negociación vi lo estrechamente ligada que estaba la mediación y la meditación. De hecho se componen del mismo orden de letras si no fuera por la “ t “a mitad de la palabra.
Etimológicamente, la palabra meditación viene del latín ( meditatio) y significa “Pensar antes de actuar. Considerar un asunto con detenimiento para analizar, entenderlo bien, formarse un criterio sobre ello o tomar una determinación”. Mediación viene del latín ( mediato) y significa “Ponerse al medio de un pleito para tratar de encontrar un punto medio que pueda ser aceptado por ambas partes del conflicto. Ambas palabras comparten en mismo sufijo – ción que significa acción y efecto.
Si nos fijamos en la raíz indoeuropea de la que deriva el latín ( med), que también comparten ambas palabras, significa medir y tomar acciones adecuadas y cuidar ( médico, medicina o remedio).
Desde mis inicios profesionales, mi vocación ha sido la de ayudar a los más pequeños a través de sus familias. Ver soluciones y oportunidades dónde los demás ven problemas y la importancia de una Justicia sin jueces ( título del libro de mi mentor en mi primer Master, el Magistrado de la APBCN D. Pascual Ortuño) son mis mayores habilidades para defender los derechos e intereses de las personas con todas las garantías ( formación, deontología y responsabilidad).
Lamentablemente, hay casos con patologías, adicción o maltrato en los que se hace imposible mediar ( y por desgracia tampoco se sigue una terapia paralela) y me he de poner el sombrero de abogada ( también me encanta buscar la normativa, doctrina y jurisprudencia más adecuada a cada caso según la evolución de las Leyes).
La mayoría de mis clientes, en la en la primera visita, se sorprenden cuándo les pido que realicen una estrategia interior, antes de iniciar una mediación o negociación, para entender sus verdaderas necesidades e intereses y no centrarme en sus posiciones que suelen coincidir con sus creencias limitantes de lo que piensan qué la otra parte desea o un juez les otorgaría
La forma tradicional de afrontar una ruptura es que cada uno adopte un rol de víctima (dejado) y verdugo ( el qué deja) y pase por una etapa de duelo diferente. La dinámica familiar se mueve desde el ego y dónde debía presidir el amor reside el miedo.
Mi método parte de una estrategia interior de cada miembro de la pareja para poner foco en el interés común: los hijos.
Para ello, primero es necesario poner foco en uno mismo y los que te rodean si deseas que, tras la ruptura, gane toda la familia. Y entonces sí, es el momento de negociar, mediar o simplemente redactar porque ya sabes qué es lo mejor para ti y los tuyos.
Es necesario meditar para vaciar tu mente y elaborar tú hoja de ruta hacia tú meta para que puedas llenarla de hábitos que ensalcen tus fortalezas y minimicen tus debilidades. Concéntrarte en el objetivo que quieres alcanzar y las acciones que te aproximen o alejen. Sustituir tus hábitos aprendidos de forma irracional que te impiden alcanzar ese objetivo por repeticiones constantes y conscientes de acciones motivadoras que te ayuden a cumplir tu objetivo alineado con tus valores.
Tras más de 25 años de experiencia, mi compañero D. Carlos Ramón Perona (antropólogo socio cultural) y yo, somos conscientes de la carga emocional que comporta todo conflicto familiar. Es imprescindible una buena gestión de la emoción si queremos evitar desgastes y consecuencias irreparables en menores. Por ello, en el despacho, ofrecemos soluciones jurídicas y emocionales para encontrar soluciones familiares dónde ganen todos los miembros de la familia, especialmente, los más pequeños.

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